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La inmigración constituye un fenómeno social complejo por sus causas y sus consecuencias, por sus orígenes y sus destinos, y por los desafíos que plantean tanto a las sociedades de donde proceden los inmigrantes como a aquellas donde se asientan; pero con mayor o menor intensidad según los momentos históricos, en todas las sociedades ha habido movimientos migratorios, interiores y exteriores, y por esa razón todas las sociedades contemporáneas son sociedades mixtas y plurales, que se han ido formando con la sedimentación de sucesivas corrientes migratorias sobre un territorio determinado.
Los inmigrantes, por lo menos en su fase inicial, viven contemporáneamente en dos espacios territoriales, generando valores y problemas en los dos ámbitos. En el país de origen abandonan su mercado laboral, creando un déficit conocido como “Brain drain” (huida de cerebros), que es compensado con las remesas económicas. En el país de destino, los inmigrantes, en su mayoría en edad activa, ocupan lugares de producción y generan un beneficio a las sociedades de acogida. Al mismo tiempo la llegada de inmigrantes, si no está programada y ordenada crea una serie de desajustes sociales en las sociedades de acogida y una sensación de “invasión” debido a la escasa preparación para la inclusión de los recién llegados.
El inmigrante se vuelve potencial agente de desarrollo en los dos lugares del espacio trasnacional que ocupa, generando acciones e inversiones productivas. En las sociedades de origen, el flujo de remesas, como la migración de retorno crean ocasiones de replanteamiento de la organización social y productiva donde la persona emigrante puede tener un rol notable. En las sociedades de destino, los inmigrantes se encuentran como sujeto y objeto de una nueva expansión económica y social que requiere su completa participación y envolvimiento.
Éste es el contexto en el que, desde hace alrededor de tres décadas, la emigración internacional peruana ha pasado a tener una especial relevancia, ya que las cifras de los movimientos migratorios de los peruanos y peruanas hacia el exterior son llamativas. En estos cambios han participado más activamente las mujeres accediendo a la emigración laboral interna e internacional debido a la inestabilidad socio-económica y política, al desempleo y los bajos niveles salariales, así como a la incapacidad de la industria nacional para incorporar mano de obra, lo que conlleva a que un gran número de peruanos y peruanas en edad de trabajar se encuentren desempleados.
Según el documento “PERÚ: Estadísticas de la migración internacional de peruanos 1990-2005”, publicado en Diciembre del 2006 y que fuera elaborado por la Organización Internacional para las Migraciones – OIM, el Instituto Nacional de Estadística e Informática – INEI y la Dirección General de Migraciones y Naturalización – DIGEMIN, entre los años 1995 y 2005, un total de 238.990 peruanos han emigrado a España -constituyéndose éste en el segundo país de destino- representando dicha cifra el 14.3% del total de peruanos emigrados internacionalmente en dicho período.
Por otro lado, según la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración, del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España, los peruanos con tarjeta o autorización de residencia en España al 30-09-2008 son 126.697. Los residentes en la Comunidad Valenciana con tarjeta o autorización al 30-09-2008 son 4.698, desagregados de la siguiente manera: Alicante 1.263, Castellón 1.050 y Valencia 2.385. Como colectivo iberoamericano con presencia en España y en Valencia específicamente, ocupa el tercer lugar luego de Ecuador y Colombia respectivamente.
Estos datos ponen de manifiesto la importancia del fenómeno migratorio y la necesidad de trabajar en la línea de Codesarrollo. Por Codesarrollo se entiende el proceso que se da entre dos o más entidades (asociaciones de inmigrantes, ONGs, etc.) que tenga a los migrantes como protagonistas, ubicadas en dos países vinculados por flujos migratorios, los cuales establecen, para beneficio mutuo, proyectos y actividades que pueden realizarse en ambos países o en cualquiera de ellos, con el fin de avanzar en el desarrollo humano.
Para el Plan Director de la Cooperación Valenciana 2008-2011 el Codesarrollo es un objetivo prioritario y uno de los instrumentos de cooperación que está impulsando decididamente, de especial importancia es el apoyo que le otorga a aquellos Proyectos que incidan en la búsqueda de mecanismos orientados a canalizar las remesas de inmigrantes hacia la reactivación del tejido productivo local.
En efecto, de acuerdo con el Banco Central de Reserva del Perú (BCR), las remesas de peruanos en exterior se triplicaron en los últimos 10 años, alcanzando alrededor de mil 790 millones en el 2006, monto que equivale al 1.9% del Producto Bruto Interno (PBI). Estados Unidos sigue siendo el principal lugar de procedencia de las remesas con el 53% del total enviado; mientras que Europa ocupa el segundo lugar, con 35%. En este caso, España (14%) e Italia (10%) son los principales países de donde proceden las remesas, mientras que en América Latina destacan Argentina (5%) y Chile (4%). Por otro lado, en el Perú las regiones de Junín, Lima y Piura son las mayores receptoras de remesas provenientes del exterior con 17%, 16% y 14%, respectivamente.
La canasta familiar constituye el primer factor hacia el cual se destinan las remesas que llegan al país. Aproximadamente, el 50% de estos envíos se utiliza para la satisfacción de las necesidades primarias, específicamente alimentación. Otros rubros destino de las remesas son educación, con un 23%; instalación de negocios con 17% y el resto se destina a pagos de servicios, salud, y en menor medida a ahorros.
La Asociación “Sensibilización, Diagnóstico y Análisis - SENDA, a través de la ODEC considera necesario orientar la capacidad institucional a fin de brindar servicios de calidad y calidez en favor de la comunidad, así como contribuir a su fortalecimiento para promover su empoderamiento como actores de su propio desarrollo. El objetivo al que propende el presente proyecto es que los beneficiados con las remesas se conviertan en sujetos de crédito; que el peruano que reciba estos recursos los vuelva productos.

